Bodas:
Hace unos meses mi pareja me pidió que me casara con él... Y claro que acepté. He encontrado al hombre de mi vida, y, aunque siempre había dicho que no me casaría, porque no creia en el matrimonio, no me lo pensé.
Pero una cosa tan simple como es decir “si quiero”, se convierte en un suplicio de papeleos, elección de fecha, lugar del enlace, lugar de la celebración, vestido de novia, invitaciones, regalos, viaje de novios y un largo etc.
Así que cómo me caso y estoy organizando mi boda, he decidido compartir con vosotras esta locura, porque os aseguro que desde el principio lo está siendo.
El primer contratiempo que te encuentras es si la boda quieres que sea civil o religiosa. Mi novio es católico y yo agnóstica, así que no quiero casarme por la Iglesia.
Aquí empieza el primer problema. Todo el mundo te quiere convencer que lo hagas por la Iglesia, incluso él. Que si es más bonito, que si me apetece mucho hacerlo así, que anda cariño... Nada. Yo por la Iglesia no me caso. Un poco de discusión, pero como me quiere, acepta hacerlo por lo civil.